lunes, 17 de noviembre de 2008

Omar Torrijos y la Educación

El Panamá América. Martes, 6 de Octubre de 1970

Experiencia
Cuando abrí esta columna en El Panamá América por vez primera, vine con las más ventajosas condiciones periodísticas. Un grupo representativo no sólo del oficialismo revolucionario y periodístico, sino incluso de la persona del general Torrijos, me aseguró que disfrutaría de la más amplia oportunidad para emitir mi opinión. Me afirmaron que lo reclamaban los altos dirigentes del gobierno revolucionario. Era precisamente un periodismo libre, capaz de señalar errores, de criticar deficiencias, de analizar objetivamente los hechos y las situaciones sin sometimientos de ninguna clase. Así lo hice al reconocer aciertos y señalar errores, según mi criterio. La consecuencia fue que perdí el empleo por "orden del Estado Mayor de la Guardia Nacional", según se me informó.

Reincidencia
Me acojo una vez más a esta apertura democrática para señalar lo que considero algunos de los errores fundamentales del proceso revolucionario. No voy a criticar a subalternos de inferior categoría, porque éstos y su conducta dependen de la cima gubernamental, que es la que directa o indirectamente los escoge. Quiero señalar lo que estimo grave equivocación del propio general Torrijos por su intervención decisiva y, a mi juicio, lamentablemente equivocada en lo que se refiere a la educación nacional. Es posible que esté corriendo nuevamente el riesgo de quedarme sin empleo, mas creo nuevamente que vale la pena exponerme al sacrificio.

Precedentes
No sé si por propia iniciativa, o como producto del asesoramiento de que supongo dispone como todos los altos dirigentes de los Estados modernos y antiguos, el general Torrijos viene insistiendo desde hace muchos meses en señalar errores y deficiencias dentro del reamo educativo. Sé que lo hace con la mejor y más sana intención. Aunque él no es personalmente un educador; su vinculación familiar lo relaciona amplia, directa y profundamente con la educación. Además, es evidente que tiene plena, honda y elevada conciencia de que el movimiento revolucionario que él gestó, realizó, dirige, y del cual le corresponde la responsabilidad máxima, depende fundamentalmente para sus proyecciones en el presente y hacia el futuro de la educación, que es el primer deber del Estado.

Complejidad
Es evidente así mismo que el general Torrijos no tiene conocimientos, experiencias, ni capacidades en lo que se refiere a la organización, administración, ni funcionamiento de la educación. Ése es un hecho real indubitable, que en nada demerita su personalidad integral, pues ningún hombre puede saber de todo en un mundo cada vez más complejo como el que vivimos. Tampoco esa verdad desautoriza su capacidad para observar deficiencias y errores, pues no se necesita ser carpintero para saber que una casa está desaplomada. Mas sí lo inhabilita para convertirse él en orientador; director o administrador de la educación. A fin de cuentas, si él fuera poseedor de capacidades para dirigir y administrar directamente cada rama del gobierno, no necesitaría ministros, gerentes o directores de entidades autónomas.

El Gran Error
Sin embargo, hasta ahora, lo que había venido haciendo el máximo responsable del proceso revolucionario era relativamente positivo. Se limitaba a recoger quejas en una u otra parte, a escuchar a estudiantes, padres de familia o gente de la comunidad y trasmitir esas quejas, protestas o denuncias a los responsables en el Ministerio de Educación. Éstos, a su vez, replicaban, aclaraban o adoptaban medidas correctivas. Mas el gran error del general Torrijos lo acaba de cometer ahora, al asumir personalmente la dirección de la educación nacional y designar una Comisión con programa de reformas, y poner en la presidencia de ese nuevo organismo al licenciado Félix Armando Quirós Ponce.



Complicación

El hecho es que, con base en investigaciones y estudios realmente autorizados, ya ha sido elaborado un Plan Nacional de Desarrollo para la Educación Panameña, integrado al Plan Nacional de Desarrollo Socioeconómico adoptado por el gobierno revolucionario, y en equilibrio con la Estrategia para el Desarrollo preparada por la Dirección Nacional de Planificación de la Presidencia de la República. Esta nueva Comisión, por tanto, desarticula la planificación adoptada y crea innecesariamente una complicación en el proceso que ya está en marcha y que no es producto de improvisaciones demagógicas, sino de serios y responsables estudios técnicos y de severas investigaciones científicas.



El Presidente

Lo que estimo más desacertado es la designación del licenciado Quirós Ponce para presidir la nueva Comisión. Acabo de leer y releer la conferencia que el señor Quirós dictó acerca de Las Expectativas Panameñas y Perspectivas de la Educación y encuentro que el extenso texto de la disertación no hay expectativas panameñas, ni tampoco las perspectivas de la educación. A mi juicio, esa conferencia demuestra que el señor Quirós anda totalmente desorientado en cuanto a nuestra educación se refiere, porque no sabe nada de sus realidades y no muestra capacidad ni conocimiento para analizarla y comprenderla. No hay duda de que es un economista y puede ser también un excelente planificador. Mas en cuanto a lo que se supone es tema esencial de su conferencia, anda totalmente fuera de órbita como trataré de demostrar en crónicas futuras, si es que tengo la oportunidad de hacerlo.