viernes, 2 de mayo de 2008

Notas Autobiograficas

¿Dónde y cuándo nació usted?
Nací el 12 de septiembre de 1917 en Santiago de Veraguas. Soy el segundo hijo que tuvieron mis padres. El primero fue José Luis, muy conocido en todo el país y especialmente en las provincias centrales y Chiriquí porque su Orquesta El Patio era con frecuencia contratada para las celebraciones de las fiestas patronales y otros actos sociales. No sólo era interprete sino también compositor musical. Algunas de sus composiciones como Parque de Santiago, Cumbia Santiagueña y otras son aún populares en el interior del país. También fue profesor de Música durante muchos años en diferentes colegios secundarios oficiales y particulares. José Luis falleció hace algunos años en esta ciudad.

Menores que yo son Luisa Odilia, y jubilada como maestra, y José María, también jubilado(ya fallecido). Ambos viven en Santiago, en la casa que mis padres construyeron cuando yo era muy pequeño, en la Calle Cuarta. Esa casa, que originalmente era de quincha con techo de tejas, es todavía la residencia familiar de mis recuerdos infantiles, adolescentes y juveniles. Aún puede ver el proceso de construcción desde la llegada de los horcones y las soleras hasta el redondo hueco abierto en el patio y que serviría para amasar la tierra arcillosa con paja pelúa que luego era cargada a hombro para pegarla a la armazón de ramas de matillio hasta convertirse en las paredes. Es mi hogar familiar porque allí vivieron y murieron mis padres. En esa calle, también conocida como "Calidonia Primera", viven o vivieron los vecinos y amigos de familia, como los Adames y los Batista, los Jaramillo, los Bernal, los Bruggiatti, los Alcedo, los Chang, los Varón y los Cornejo. Los hijos e hijas de esas familias fueron los compañeros y amigos de infancia de mis hermanos y míos y los que aún viven son todavía más que viejos amigos, miembros de nuestra familia.

El quinto hijo de mis padres murió poco después de nacido y apenas hubo tiempo de bautizarlo. Le dieron por nombre Guillermo.

Mi madre me decía que cuando yo nací, un domingo al mediodía, ella, mi padre y José Luis vivían en un rancho de paja que se quemó cuando yo apenas tenía cuatro o cinco años de edad. El más lejano recuerdo de mi infancia es precisamente ese: me veo vestido con una camisola, corriendo aterrorizado, llorando a gritos, huyendo del fuego. Desde entonces y durante varios años, el fuego me aterraba y cuando veía o sabía de alguna casa presa de las llamas, huía a esconderme. Curiosamente, ese temor desapareció cuando un vecino, compadre de mis padres, de nombre Ramón Adames, me llevó a ver la quema de una roza. Desde entonces, encuentro en el fuego elementos de impresionante belleza, aunqeu nunca totalmente despojado de un terrible poder destructor.